A veces, lo más difícil del colegio no es aprender las lecciones, sino encontrar un lugar donde encajar. Alitas de Pollo llega con ilusión a su primer día en la Escuela de Perros, convencido de que ser amable, gracioso y tener la capacidad de volar le ayudará a hacer amigos. Sin embargo, al entrar en clase, se enfrenta a una realidad distinta: susurros, risas a sus espaldas y el rechazo de sus compañeros. Al intentar participar, solo recibe respuestas negativas: Tus alas no sirven para pintar. Mejor no molestes, eres raro. A través de la mirada de Alitas, este cuento invita a reflexionar sobre cómo se siente aquel que es señalado como diferente y la importancia de la aceptación mutua.