«Soy yo quien concede los deseos».
Lin es una loba blanca de espíritu noble que desea escapar del mundo que la rodea. La acompaña Olaf, un cerdito mudo de dos patas, y al poco se les une una joven y engreída princesa con bastantes ganas de contar cuentos. Vagan por un paisaje laberíntico, casi infinito, repleto de páramos, ruinas y bosques, en el que acechan profundos misterios y extrañas criaturas. Además, un encantamiento provoca cambios imprevisibles cada vez que cruzan una puerta. Tienen una sola certeza: la poseedora de la única llave al exterior es la temible Reina de Otoño y no hay otra opción que ir a su encuentro.