Yorkshire, 1921. Sir Lawrence Linwood ha muerto. Para ser exactos, ha sido brutalmente asesinado a golpes con una maza medieval en su despacho. Para asistir al funeral, sus hijos adoptivos Alan, Roger y Caroline se ven obligados a volver a casa. Pronto descubren que, en la última y más reciente versión de su testamento, su padre incluyó una cláusula de lo más inusual: todo el patrimonio será para quien logre resolver el enigma que envuelve su homicidio. Mientras crecen las sospechas entre ellos y hacia los vecinos del pequeño pueblo de Linwood Hollow, Alan, Roger y Caroline comienzan a pensar que el autor del crimen se oculta en los secretos del pasado y en el misterio que rodea su propio origen.