La increíble historia de canibalismo que conmocionó a la Inglaterra victoriana y cambió para siempre los límites del derecho.
En mayo de 1884, el yate Mignonette zarpó de Inglaterra rumbo a Australia. Nadie a bordo podía imaginar que el barco se hundiría en mitad del Atlántico ni que, semanas después, solo tres de sus cuatro tripulantes llegarían a ver tierra. Los supervivientes habían matado y devorado al más joven, un grumete de diecisiete años llamado Richard Parker, para no morir de hambre. Cuando regresaron a Inglaterra esperaban ser recibidos como héroes. Sin embargo, los arrestaron a todos.
Lo que siguió fue uno de los juicios más extraordinarios de la historia del derecho. Adam Cohen reconstruye con precisión y pulso narrativo la agonía en alta mar, los días de sed y delirio en un bote a la deriva, y el espectacular proceso judicial que dividió a la sociedad victoriana en dos. Y en el centro de todo, la cuestión que el libro no deja de formular: ¿dónde termina la supervivencia y empieza el crimen? ¿Puede la necesidad absoluta justificar el asesinato de un inocente?