Hubo un fútbol de héroes trágicos y carreras fugaces como el vuelo de una mariposa. Un tiempo en el que los partidos se decidían al azar de una moneda y los campeones saltaban al campo con la seriedad de quien entra en una fábrica. Era el fútbol de Paolo Rossi, Roberto Baggio y George Best; el de la pipa de Bearzot, el genio de Sacchi y las conferencias de prensa imposibles de Trapattoni.
Gianni Mura (1945-2020) no fue solo un cronista; fue la conciencia ética y literaria del deporte italiano. Corresponsal de la Repubblica durante más de 40 años, ha escrito de fútbol y ciclismo también para medios como La Gazzetta dello Sport. Heredero de la estirpe de intelectuales que, al igual que Manuel Vázquez Montalbán, supieron descifrar la identidad de un país a través de un balón, Mura elevó la crónica deportiva a la categoría de alta literatura. Para él, el fútbol no era una industria, sino un territorio lleno de ironía, rabia y una profunda humanidad.