Luisa Casati, Carmen Tórtola Valencia y Teresa Wilms Montt fueron mujeres transgresoras reacias a comulgar con las normas burguesas establecidas; las tres hicieron suyos términos novedosos a principios del siglo XX como anarquismo, abulia, spleen, ocultismo o hiperestesia. Su belleza fue captada por retratistas europeos e hispanoamericanos al igual que su manera de entender el arte fue recogida en textos redactados por los principales literatos del momento.
Ellas encarnaron el ideal de mujer cosmopolita y elegante, a caballo entre la respetabilidad y el vértigo por el placer desconocido, una dualidad en parte marcada por el uso constante de psicotrópicos y la exhibición sin tapujos de su libertad sexual. Las tres, completamente distintas en sus vidas, quedaron unidas por la transgresión y por la mezcla de fascinación y repudio que cosecharon a su paso.