Un mundo de silencios se crea entre Julia y su padre, cuando éste se separa de su madre y la niña solo es capaz de sentir rencor. Pero ni siquiera el dolor de la separación puede paralizar sus vidas, aunque ambos se han convertido en dos seres solitarios y tristes. Unas delicadas acuarelas de suave pincelada sobre amplios fondos blancos expresan el sentimiento de dolor por la ausencia y también la emoción de un feliz reencuentro.