¡Acérquese, señora y Acérquese, señor!.
Los vendedores ambulantes cantan su mercancía a viva voz y por eso los llaman pregoneros.
Ana la pregonera tiene las frutas más sabrosas del pueblo: naranjas frescas, papayas, bananas, zapotes... Solo hay un problema, cada vez que las intenta vender, le sale voz de hormiga.
Una historia de humor e ingenio callejero para leer y pregonar en voz alta.