Una noche en que nadie podía dormir, Lila le oyó decir a su madre que el pozo se había secado y que pronto los cultivos también se secarían. Si esto ocurría, no habría nada para comer... «Necesitamos agua para vivir» -se lamentaba su madre. Lila deseó con todas sus fuerzas que el sol se apagara, que aparecieran las nubes y que lloviera.