El libro es, sobre todo, la historia de una madre y una hija. Dilly, la madre, ya anciana, rememora su vida desde la cama de un hospital donde espera a su hija. Emigró a América en los años veinte, allí se casó, y regresó a Irlanda. Su hija, Eleonora, se casó con un extranjero y ese matrimonio alejó a ambas mujeres, que, durante mucho tiempo, sólo pudieron relacionarse por correspondencia. Ambas tienen muchos secretos guardados que no han sido capaces de revelarse la una a la otra.
Dilly añora a su hija, que vive en Londres y a la que no ve desde hace años. Está vieja y enferma y no quiere que la vea un médico, hasta que su salud empeora y no tiene más remedio que ingresar en un hospital de Dublín. Lo único que le mantiene aferrada a la vida es la esperanza de volver a ver a su hija. Mientras aguarda el regreso de Eleanora le escribe cartas sin cesar en las que rememora sus años de juventud: su viaje a América en los años veinte, su primer enamoramiento no correspondido, su regreso a Irlanda... La visita de Eleanora es más breve de lo que esperaba y viene con una carga de profundidad. El diario que se deja olvidado en la habitación le revelará los verdaderos sentimientos de su hija hacia ella.