Natalia Ginzburg, icono de las nuevas generaciones de escritoras como Sally Rooney, Elena Ferrante, Zadie Smith, Lydia Davis, Colm Tóibín o Rachel Cusk, explora la fragilidad de las relaciones en «una de sus mejores historias, [...] con un humor continuo que aflora en las anotaciones precisas que surgen de la grisura cotidiana» (Italo Calvino).
Carmine, arquitecto, e Ivana, traductora, fueron amantes hace tiempo, y tuvieron una hija que murió siendo un bebé, tras lo cual su relación terminó. Décadas después, Carmine está casado con Ninetta y tienen un niño pequeño, Dodó, pero se pasa el día con Ilaria y la hija adolescente de esta, Angelica. Melancólica y deslumbrante, Familia examina con elegancia y humor la condición humana, el paso del tiempo, la felicidad y las oportunidades perdidas. Por su parte, en Burguesía, la viuda Ilaria adquiere uno detrás de otros tres gatos siameses para que alivien su soledad, pero todos mueren o desaparecen. En ambas novelas, bajo una prosa sutil y despojada y un rico elenco de personajes, corre un filón de infelicidad y aislamiento, a medida que Natalia Ginzburg explora el encanto de los recuerdos y la complejidad de la familia y las relaciones.