España está inmersa en un retroceso de sus condiciones de bienestar que nos van a devolver a los estándares de los llamados países en vías de desarrollo, ese eufemismo empleado para definir a las sociedades que viven en un clima de penuria general y desigualdad, en donde solo unos pocos se benefician de los periodos de crecimiento. No es nada nuevo. Así viven desde siempre, millones de latinoamericanos, norteafricanos o asiáticos. Y así vivíamos los españoles en los 40 y en los 50.Este libro pretende simplemente contarles amenamente esa vuelta atrás, sin mensajes apocalípticos gratuitos. Y frente a lo que pueda pensarse, vamos a vivir ese empobrecimiento con resignación, porque paradójicamente ese periodo de bienestar nos ha vacunado contra la revolución, nos ha desarmado para oponer resistencia frente a los poderes establecidos.Este es un libro que pinta un futuro triste y no cree que haya escapatoria alguna. Por eso, no se recomienda a optimistas o a votantes de partidos mayoritarios. Si acaso va dirigido a algún otro lector inquieto, harto de leer las mentiras patrocinadas que le han estado contando los diarios durante tantos años.
España está en el centro de una vorágine de depresión económica sin precedentes que acabará de un plumazo con el paréntesis de prosperidad del que hemos disfrutado en las últimas décadas y que creíamos eterno. Los mercenarios del optimismo -políticos, expertos, economistas y periodistas- que trabajan a sueldo de los que verdaderamente mandan y han arruinado el país, nos han estado contando que de ésta también saldremos.En España, destino tercer mundo se destapa esta falacia y se realiza un retrato del futuro siniestro que nos espera. Lo superaremos, sí, pero empobrecidos hasta unos niveles que no se recuerdan desde los años cincuenta, con varias generaciones perdidas, trabajos escasos y mal pagados y unos jubilados que van a ver esfumarse sus cotizaciones y que sólo podrán aspirar a pensiones mínimas de caridad.Ramón Muñoz, periodista de economía del diario El País, advierte de que el Estado no logrará hacer frente al pago de su astronómica deuda, y de que la situación del sistema financiero es tan crítica que ni siquiera están seguros ni los ahorros. El Gobierno podría decretar un corralito como el que vivió Argentina hace una década para frenar la fuga masiva de capitales y, lo que es peor, convertir los depósitos de los ciudadanos de euros a pesetas, lo que haría empobrecer de la noche a la mañana a miles de personas.Éste es un libro en el que se augura un futuro triste y carente de escapatoria alguna. Por eso, su lectura no se recomienda a optimistas impenitentes ni a votantes de partidos mayoritarios deseosos de escuchar que «todo se arreglará». Si acaso va dirigo a un tipo de lector inquieto. harto de leer las mismas mentiras que le han estado contando los medios de comunicación desde que empezó la crisis.