El libro que tienes en tus manos ha sido escrito con un propósito educativo y de desarrollo personal. Espero que su lectura pueda ser un referente, tanto para lectores no especializados que quisieran recibir una orientación confiable desde un punto de vista clínico en relación con temas de la psicología como la autoestima, las heridas de la infancia, nuestra manera de vincularnos en las relaciones de pareja y la gestión de las emociones, como para aquellos psicólogos, coaches y orientadores que deseen saber de estos tópicos con el fin de conceptualizar y aplicar este conocimiento de forma concisa en sus espacios terapéuticos.
Por otro lado, este libro también forma parte de un autodescubrimiento y un trabajo personal muy significativo para mí; por eso, la forma en la que lo he constituido es muy íntima y está dirigido a ti, pues deseo que aprendas, utilices esta información y hagas algo beneficioso con ella. Es mi ilusión que te ayude a abrir puertas y que con él logres descubrirte, comprenderte y encontrar las respuestas a muchas interrogantes que has tenido a lo largo de tu vida y que hoy continúan lastimándote.
Por ello, el enfoque que me gustaría presentarte está basado en una perspectiva clínica y diagnóstica, en virtud de mi experiencia a lo largo de mi carrera trabajando con individuos en prisiones de máxima seguridad en los Estados Unidos, niños al cuidado del Estado, víctimas de abuso sexual, así como del resultado de mi trabajo de investigación en mi práctica privada.
Como psicóloga clínica, he sido testigo del dolor emocional en todas sus formas y en lo más profundo del alma en niños, adolescentes y adultos. Por ello, me siento preparada para presentarte la siguiente información, ya que ha sido producto del trabajo de años de recopilación de casos clínicos y acompañamiento en el proceso de sanación.
Hoy en día se habla mucho acerca de la sanación de las heridas, sin embargo, es muy difícil llevarlo a la acción, y la razón es que sanar es un asunto muy personal, no hay un protocolo para sanar una herida, pues el dolor es subjetivo: lo que para ti ha