Año 289 d.C. Constantino es reclamado por su padre, Flavio Constancio, para que emprenda un largo viaje desde Salona, en donde vive con su madre, hasta la corte de Milán. Allí, se prepara un encuentro decisivo entre los dos emperadores, Diocleciano y Maximiano, señores de oriente y occidente.
Pronto descubre que su padre, lugarteniente de Maximiano, no podrá brindarle la protección que necesita. Acosado por las conspiraciones de la corte y la rivalidad con su propia madrastra, Flavia Teodora, Constantino deberá luchar por su supervivencia y forjar su propio destino.
Con una prosa cuidada y un elenco de personajes inolvidables, Carlos de Niguel teje un tapiz fascinante de una época tan convulsa como sugestiva y nos invita a un viaje por el corazón de un imperio sometido a cambios trascendentales.