Precipitarse no lleva a nada, seguro que todo sale mal si nos organizamos apresuradamente, como reza el dicho: vísteme despacio que tengo prisa. Emilio quiere visitar a su primo Guillermo, ha de madrugar para tomar un taxi que le lleve hasta el avión, pero lo pierde porque se duerme, y a partir de ahí se suceden los escenarios donde Emilio ha de superar una u otra dificultad, nada le detiene...
Precipitarse no lleva a nada, seguro que todo sale mal si nos organizamos apresuradamente, como reza el dicho: vísteme despacio que tengo prisa. Emilio quiere visitar a su primo Guillermo, ha de madrugar para tomar un taxi que le lleve hasta el avión, pero lo pierde porque se duerme, y a partir de ahí se suceden los escenarios donde Emilio ha de superar una u otra dificultad, nada le detiene