Imagínate que tu hermano no es humano y tienes que hacerlo pasar por un niño cualquiera. Uno que pueda pasear al perro, visitar a tus abuelos, conocer a tu vecina. Incluso uno que pueda jugar en tu equipo de baloncesto.
No parece fácil, ¿verdad? ¿Quieres saber cómo lo hice yo?